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La menestra de cultura, que diga la ministra de verduras
La muerte es sin duda la mayor putada de todas las putadas. Al lado de la muerte, todo parece mucho menos importante , más banal.
En el cine, una de las experiencias que más me ha impresionado sobre la muerte es El Séptimo Sello(otra es la muerte de David el Gnomo, claro).
Y también, en el otro extremo, lo poco que impresionan algunas muertes en el cine. Seguro que todo el mundo se ha parado a pensar, viendo Terminator, Robocop, Rambo..."Joder, ahora que lo pienso, eso de ahí ¡son personas!Y los matan como moscas. Se supone que tenían una vida, unos hijos, unas ilusiones..."Aunque en estas películas consiguen que prácticamente se te olvide eso. S
on gente que se carga Rambo y nada más.
En realidad, muy pocas muertes son en el cine como en la realidad. Cuántas veces vemos que muere un amigo del protagonista, y él se emociona en ese momento, pero luego ni se acuerda. ¿Cómo tiene la poca sensibilidad de besar a la chica guapa, con una sonrisa sensual, cuando hace un momento se acaba de morir su compañero? Si fuera real, el personaje estaría prácticamente toda la película de duelo. A cada momento se acordaría de su pérdida, de lo que habían vivido juntos...En Azul, de Krzysztof Kieslowski, sí que vemos que todo lo que hace Juliette Binoche se contamina con el sentimiento de haber perdido a su familia.


Este cocktel se puede considerar como ancestral, e incluso anterior a la versión más popular de la caipirinha. Su origen es ambiguo, aunque evidentemente el calippo se incluyó posteriormente. Ingredientes:
-El culo de una botella de cachaça(los restos).
-1 medida de zumo de limón.
-1medida de champán.-2 cucharadas de azucar.-1chorreoncito de Kirsch(licor de derezas).
-1calippo de lima.
Verter en vaso alto de plástico para botellón la chachaça, el kirsch, el champán y el zumo. Añadir azucar al gusto. Remover con una cuchara. Añadir hielo y calippo.
Curiosidad: se cree que la incorporación del calippo fue idea de la genial creadora Elena de Odiloup, marquesa del Zepo.
¡Precaución! El consumo en embarazadas, aunque sea ocasionalmente, puede hacer que el bebé nazca tonto.